Martin, quiso comunicar a su capitán lo que le había dicho el viejo. Pero sintió miedo de lo que pudieran hacerle a la mujer. Contra toda norma, abandonó a sus compañeros y se adentró en lo más profundo del bosque, la pena por desertor era la muerte, pero no pensó en eso, prefirió arriesgarse a ayudar antes que ser participe de un asesinato.
Después de tres días infructuosos, cuando ya había perdido toda esperanza, encontró a un niño recogiendo leña. Se acercó y le dijo.
- Hola, ¿Cómo te llamas?
- Idgir.- dijo, el pequeño.
- Busco a una mujer que esta próxima de tener un bebé, ¿puedes ayudarme?-dijo Martin intentando ocultar su arco para no asustar al niño.
El pequeño Idgir, asintió con la cabeza y continuación dijo:
- Mi madre traerá en breve un hermanito. ¿Quizás la busques a ella?
- ¿Cuántos hermanos sois vosotros?
- Conmigo seis.
Martin sabía que estaba a punto de encontrarla, lo que aún no sabía era como actuar. No podía volver con sus compañeros, y comprendía que era cuestión de tiempo que el capitán lo descubriera todo.
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